Salir, salir y salir…

21.05.2012

Gran fin de semana. Gran. Fin. De. Semana.

No pretendía -y creo que aún no pretendo- narrar todo lo que hice, pero si fluye, why not?

El viernes McDonald’s con Vania y Natalia. El sábado Starbucks con Vania y Xin. El domingo McDonald’s y Mall con Vania y Natalia. Hoy, lunes, Mall con la familia.

Mi padre me compró -y yo que iba a escribir “Me compré”- un pantalón azul pitillo, un polerón verde y un cinturón en Maui. Y me comí una hamburguesa en McDonald’s.

El comprarme eso me llevó a pensar “¿por qué no me tomo fotos con esas prendas? Me gustan l@s fashion bloggers… NO”. No tengo personalidad. De hecho me pongo nervioso al entrar a una tienda y mirar ropa, me siento observado, no lo sé -creo que hoy lo superé, en parte-. CRY.

Con la Xin seremos fashion bloggers, ustedes no.

15.05.2012 | youtu.be

Algo me pasa con esta canción, no sé qué.

Volveré a mi rutina. Colegio, preuniversitario, discusiones, soledad, “amistad”, música, fotografía, trabajos que no sé cómo presentar y McDonald’s.

05.05.2012 | youtu.be

No me la puedo sacar de la cabeza, es muy bacán ;3;.

No me gusta, punto

03.05.2012

La gente es mala. La gente es cruel. La gente no se esfuerza. La gente es floja. La gente es tonta. La gente no entiende.

A veces creo encontrar ahí la génesis de mi desconfianza hacia el mundo. Hay flaites, asesinos, ladrones, estafadores… No pueden pedirle a la gente que confíe, estando el mundo así como está.

No me han asaltado ni estafado, y espero que jamás lo hagan; pero sí hay flaites por todos lados. Nosotros (mi familia y yo) vinimos a vivir aquí para estar tranquilos, pero no: llegaron muchos flaites, no como en otros lados pero llegaron, y siempre se han burlado de mí por ser “distinto”, ¿distinto? Wait, que ellos me crean gay es otra cosa, pero serlo no me hará distinto (este tema, personalmente, merece muchos otros posts), y en respuesta a éstos y otros: no por ser homosexuales las personas cambian de sexo (esa es una opción, otro tema) y serán “niñitas” o “machos”. Además, pasan todo el día en la calle, no es que me importen sus vidas (por mí que mueran, sufran y todo, no me interesa) pero ese es el “futuro de Chile”, puros delincuentes, puros imbéciles que más adelante se aprovecharán de aquellos a los que sí nos importa ser alguien en la vida (me incluyo porque pretendo esforzarme y llegar lejos), de aquellos que estudian y pagan sus carreras, de aquellos que se sacan la mierda trabajando, de gente inocente.

También me preocupa llegar a la Tercera Edad -o ancianitud(?)-, veo siempre a esas personas ya mayores que están solas, quizás estén felices, pero solas, siempre solas. Algunos tienen -o tendrán- suerte (aquellos que más se esfuerzan generalmente no reciben buena recompensa) y estarán rodeados de gente que los quiere. Imbéciles son aquellos que abandonen a estas personas que han ido cimentando el mundo para que sea un lugar mejor para nosotros, las próximas generaciones.

Cada uno sabrá lo que siente, piensa, hace o hará, pero intentemos cambiar el mundo y que sea un buen lugar para vivir, un lugar cómodo y bonito.

Creo tener una ideología -bastante mixta y enredada- ya formada, no así una opinión, ya que siempre cambiamos, somos influenciables (algunos mucho más que otros) y vamos moldeándola de a poco. Creo en el egoísmo racional (no tan extremista como lo proponen algunos, como Ayn Rand -aunque su forma de pensar merece mi atención-), en la no-colectividad, en la igualdad de oportunidades y de género, en las economías mixtas -más abiertas que comunistas, por supuesto-, en las libertades personales, en el esfuerzo, en la formación de nuestro propio destino por nosotros mismos, y en el autoaprendizaje.

Las cosas simples

27.04.2012

Me gusta cuando, luego de llover, al caminar, caen pequeñas gotas a ratos sobre mi cara. Me gusta cuando voy caminando, y que pase un auto y mi sombra se haga hacia atrás, que retroceda, y que vuelva a aparecer. Me gusta pensar en que caeré sobre mi cama y dormiré. Me gusta la comida.

No me gusta esa gente que te dice cosas que te hieren, y saben que así es, como forma de molestar. Entiendo cuando es una broma, pero hay temas que no son para tal fin. Hay cosas que no deben decirme, también cosas que no deba decir. Pero nadie me dice que no las diga, y yo jamás diré que no digan aquellas que me molestan, lloraré por dentro, gritaré por dentro, me imaginaré golpeando a esa persona, pero no diré nada. No lo haré. Nada.

Algún día entenderé la complejidad de todo. Quizás alguien me entienda… Aunque lo dudo. Ni yo lo hago.

¿Cuánto es hasta La Campiña?

25.04.2012

Chao. Chau. Camino. Paso rápido. Salgo. Libre al fin. A tomar colectivo. Camino. Teléfono, llamo, madre. Enfermedad, vómito, dolor. Flaites, asco. Continúo. Esquina. Nadie en esa calle. Colectivo, dedo, lleno. Furgón, niña grita, cabros culiaos. Colectivo, dedo, vacío, se detiene más adelante, dos niñas, sólo una sube y toca la bocina, voy, con rabia. Oh Anthonio, my Anthonio… Conduce rápido. Siempre le he tenido miedo a chocar. Miedo. Lo miro, cara amargada, tatuaje en el brazo, seguramente de un equipo de fútbol, feo. Alejandro, Alejandro. Parada. Señora. ¿Cuánto es hasta La Campiña? Y silencio, no sé si el chofer respondió muy despacio o si no lo hizo, se veía distraído. Niña avisa su parada una larga cuadra antes, ¿se habrá confundido? No lo creo. Esquina, parada, puerta, yo bajo, ella baja, yo subo, cierro puerta, continuamos. Un chico al lado, mira por la ventana, se ve flaite, lo odié. ¿Será hijo del conductor? No lo sé, no. Bajada, esquina, señora y chico bajan, esta vez no me debí bajar, bajó por su lado, la señora iba en el asiento delantero. Doblamos. Estamos cerca. En la esquina por fa. Gracias. Camino. Calle. Ya no está tan nublado. Ni hace frío. Esquina. Ya no está ese perro gigante y feo en esa casa bonita. Mi hermano le teme. Camino. Hojas, es otoño. Álamos. Niño con el que solía hablar. Miro el celular: son las cuatro veinte. Pasos, metros, casa. Llave. Puerta. Cuesta abrirla. Los tres gatos me reciben con una multitud de maullidos, hambre, sí, eso deben tener. Comida para gato antes de abrir. La llave ya está en la puerta, y la puerta entreabierta. Entro. Pongo a hervir agua. Subo. Ropa. Mochila. Pijama. Chaleco.

22.04.2012 | youtu.be

Últimamente todo.

When the days are cold, and the cards all fold, and the saints we see, are all made of gold…

Todo me molesta, todo me asusta, todo me hace pensar en las consecuencias negativas de todo.

When your dreams all fail, and the ones we hail, are the worst of all, and the blood’s run stale…

No me gusta viajar, no sé qué pasará.

No me gusta la idea de conocer mucha gente nueva, hay de todo en el mundo.

No me gusta la idea de trabajar mientras estudio, me estreso en el colegio, ni imaginar en ese caso.

I want to hide the truth, I want to shelter you, but with the beast inside, there’s nowhere we can hide… No matter what we breed, we still are made of greed, this is my kingdom come, this is my kingdom come…

Quiero tantas cosas, tantas. Ni se imaginan.

When you feel my heat, look into my eyes, it’s where my demons hide, it’s where my demons hide, don’t get to close, it’s dark inside, it’s where my demons hide, it’s where my demons hide…

Y me pregunto, ¿por qué siempre que quiero escribir o ver algo tranquilo, o cuando me estoy yendo, todos me hablan, siendo que si estoy desocupado nadie lo hace?

No quiero

16.04.2012

Lo que más digo. Y con eso todo se termina. No quiero, no quiero, no quiero.

Era fácil el no quiero, “porque no quiero”, simplemente eso, no merece gran explicación.

Y ahora salgo llamado al Servicio Militar. No quiero. No funciona, al parecer no me escuchan, no escuchan ese llanto ahogado. Esas pequeñas lágrimas de nerviosismo son mucho más que eso, son lágrimas de un niño, un niño aún. Un niño que no quiere crecer y vivir esas cosas que siempre odió. Esas cosas que a uno le cuentan bien chico, y que sabe qué son, pero las que con el tiempo comienzan a formar una imagen crítica.

Debo ir e inscribirme, por más que diga que no quiero nada ocurrirá. Mi gato maúlla, está a mi lado, es como si supiera que me ocurre eso, o tal vez tiene hambre, me gusta pensar más lo primero. Debo inscribirme, “es un deber cívico militar”, me dice padre. “Pero no soy militar”, respondo enojado. “No importa que no lo seas, así sí que tendrás problemas después”, me dice. La conversación termina. No quiero saber más, me gustaría jamás haber buscado mi RUT en esa hoja llena de números y comunas, llena de sueños rotos, de complicaciones, espero no ser el único que siente esto así, de esta forma tan profunda. Le estaré dando mucha importancia, pero es que me importa. No quiero figurar en una lista de algo que no apoyo. Tecleo rápido, con rabia. Corrijo errores cada dos segundos. No quiero ni inscribirme. No hay problema respecto al hacerlo. Estudiaré. Me lo sacaré. Sí, lo haré, porque no es algo que quiera hacer. No quiero, no lo hago. Esa es mi filosofía.

Como es común hoy: YOLO. You only live once. Sólo se vive una vez (¡AZÚCAR!), y no desperdiciaré dos años, un año, lo que dure.

Tengo que estudiar. Hice un cuestionario sólo pensando en esto. No tendré buena nota. No. Porque no quiero esto para mí, no quiero que esto esté pasando. No quiero ir a un cantón de reclutamiento, no quiero dar mis datos, no quiero luego ir nuevamente a demostrar que estoy estudiando. No. Es voluntario, ¿no? Que sea como el voto, automático y voluntario. Que se nos inscriba y nosotros decidimos. Sí, es más fácil. Eso quiero.

I had a way then, losing it all on my own, I had a heart then, but the queen has been overthroned. And I’m not sleeping now, the dark is too hard to beat, and I’m not keeping up, the strenght I need to push me…

¿Nadie puede explicarme por qué este mundo está tan lleno de cosas que no queremos? Muchos compañeros también salieron llamados, y sólo se ríen, no se preocupan, tal vez no les importe. Yo tengo una moral, una ideología (extraña, mixta, pero ideología al fin y al cabo), ideales, metas, no quiero ser un títere, no quiero ser un perro listo para pelear, no quiero.

Noises, I play within’ my head, touch my own skin, and hope they’ll still be there, and I sit back to when, my brother and my sister slept in an unlocked place, the only time I feel safe.

You show the lights that stop me turn to stone, you shine it when I’m alone, and so I tell myself that I’ll be strong, and dreaming when they’re gone, cuz they’re calling, calling, calling me home…

Eso. No lo haré. Y ahora comienzan con lo de escoger carrera, algo que me dé plata. La gente no me entiende, ni me entenderá, ni yo lo hago.

Ajeno a todo

11.04.2012

¿Les ha pasado alguna vez que, hablando y relacionándose con muchas personas, se sienten ajenos a todo? ¿Han sentido que nacieron en el lugar equivocado? ¿Han tenido miedo de hablar con otros?

No quiero ajenarme, no quiero alejarme. Quiero ser parte de muchas cosas, quiero pertenecer a algo. No quiero vivir con un miedo constante hacia los demás. No quiero.

Tampoco quiero tener responsabilidades que no me pertenecen, pero tampoco quiero decepcionar, y quiero ayudar.

¿No han querido largarse de casa? ¿O no llegar cuando están fuera? ¿No han querido un poco de cariño a pesar de tener mucho, tal vez exceso de éste?

¿No han querido que el resto calle, a tal punto de molestarse cuando los otros hablan o por el más mínimo ruido?

Tal vez sea amargado, tal vez no lo pueda cambiar, pero sí quiero.

Me gusta hablar con otros, no con mis padres, creo que ellos a veces me aburren, aunque siempre intenten hacer lo mejor por mí. Nunca dudaré de su esfuerzo. Pero a veces no quiero verlos, no quiero saber de ellos, no quiero que me hagan tantas preguntas, no quiero que sepan toda mi vida, no quiero que juzguen mis gustos, no quiero que me juzguen a mí. Me siento muy mal hijo cuando siento esas cosas, es terrible llegar a eso. Desconfianza. Rencor.

No quiero gritos, malas palabras, prejuicios.

Quiero estar solo, muy solo, a veces. Quiero correr, quiero tomar fotos, quiero gritar, decir lo que quiero, odiar a quien se me plazca, amar a quien se me plazca, hacer lo que quiera con mi cuerpo, hacer lo que quiera con mi vida, quiero ser yo. Sé que pronto lo seré. Si me esfuerzo podría entrar a estudiar lo que quiero, pero quiero tantas cosas.

Comenzamos el Preu. No quiero estresarme. Me gustó.

Me siento ajeno a amigos muy cercanos, siento que pierdo lazos. Me siento pesado, sarcástico.

Tengo miedo de enfermedades, de las personas, de los objetos cotidianos. Si vivo con miedo no podré hacer nada, debo superarlo, trabajaré en ello, rápidamente.

Me gustan los gatos. Los adoro. Tal vez, lector (si es que hay alguien que lea estas atrocidades), confío casi entera y puramente en los gatos. En esos seres que no te dirán nada malo, que sólo ronronearán, vendrán a veces, se irán a veces, como yo. No puedo estar ligado a algo, o alguien. A veces quiero terminar las conversaciones y no hallo como, a veces no quiero saludar a alguien simplemente porque no.

Jóvenes y alocados: no hay tiempo para serlos

08.04.2012

Es bastante triste que se deba rendir una prueba para lograr ingresar a la Universidad, para hacer crecer la brecha económica y social. No me tilden de socialista o comunista, jamás caería en tales farsas. Me preocupa tener que rendir la PSU, me preocupa porque hay gente, siempre la hay, que espera mucho de ti, que tiene expectativas, a veces altas, y a la que no quieres decepcionar. Luego de la PSU vienen las carreras, esto dependiendo del puntaje, en cuya elección también peligra la decepción de otros. “Estudia derecho porque te asegurará la plata”, a muchos nos han dicho eso, a muchos, estoy seguro. Pero no siempre es lo que nos gusta eso que nos “recomiendan”.

Volviendo al punto de la PSU, hay gente que sí está capacitada para ciertas carreras, pero que por cosa de puntaje, los nervios o su educación escolar influyen aquí, no queda en tales. Es injusto. Deberían entrevistar(nos), hacer(nos) un examen sicológico, tests vocacionales, etcétera, pero no lo hacen cuando vamos a ingresar, lo hacen antes, pero ¿de qué sirve? Tal vez alguno deba ser ingeniero, pero no quede en tal carrera y en la Universidad que quiere, o esa que tiene el prestigio suficiente, como para estar orgulloso y decir, por ejemplo, “yo salí de la Católica”.

Mi meta es estudiar ahí, en la Católica. Comienzo con el Preuniversitario el martes, tres días a la semana, sumado a libros por leer, ensayos por escribir, pruebas para las que estudiar, no queda tiempo, se nos va lentamente la vida en estudiar. Casi veinte años de estudio. VEINTE. Y la vida es corta, se puede ir ahora, en un minuto, en un día, en un mes, no sabemos.

Algunos toman la decisión del año sabático, muy popular hoy en día, pero familias tan tradicionalistas (ejem, la mía) no lo ven como opción, “¿qué harás?”, “luego te gustará la plata y no querrás estudiar”, “no te vamos a mantener”. Yo, pensando fríamente, encuentro que un año es mucho para no hacer algo productivo (trabajar, me dirán algunos, pero se pierde el ritmo), muchos tomarán el Preu ese año, esa opción es buena.

Tengo miedo del futuro. A veces voy sentado en el colectivo, en el metro, en cualquier parte (wait, acabo de tener un déja vu jevi-jarcor), y pienso… “¿Cómo sería si toda la vida estuviese así, como ahora, sentado, mirando? ¿Y si nada cambiara? Puta que sería rico”. Y lo sería.

Algunos viven tanto, no hablo de tiempo, sino de experiencia. Salen, carretean, viajan, conocen gente: yo no soy así, no totalmente, y no puedo cambiarlo, no está en mi carácter. Quiero tener más tiempo para hacer las cosas que jamás hice, reconozco que me he perdido de mucho en estos 17 años que he vivido. Tal vez sea tiempo de cambiar eso, nunca es tarde, dicen por ahí.

Tengo hambre. Mucha hambre. Así que si algo carece de coherencia, forgive me. Iré a comer algo, aunque hay familiares abajo, y madre comenzará a decirme “saluda”, “sírveles bebida”, y otras cosas. Y ya lo hizo.

1 2 3 4 5 »
Diseño / Info